¡Trabajar fuera de casa ya no es excusa para dejar de comer bien!

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Si eres una persona muy ocupada durante el día, llegas tarde a casa, realizas comidas copiosas y lo que te apetece es una cena ligera y fácil de preparar, estoy segura de que  te interesarán los siguientes consejos para organizar tus comidas y así poder mantener una alimentación equilibrada.

 

Las 5 reglas de oro si sueles comer de restaurantes

1. Escoge platos originales y elaborados que no puedas hacerte en casa por la noche. Por ejemplo, si en casa ya puedes hacerte una ensalada verde escoge mejor otros platos a base de verduras como las verduras al horno.

También puedes aprovechar para escoger platos de legumbres o pescados y carnes que por tu cuenta no cocinarías en casa

menu-del-restaurante-de-diseno-vectorial-material-chef_15-97222. Aprovecha para escoger frutas de temporada. Normalmente suelen ir incluidas en los menús diarios e incluso muchas veces ya están cortadas o elaboradas. Por ejemplo: macedonias, peras al vino, rodajas de naranja con miel…

Aunque sea tentador, deja los coulanes y los flanes solo para días especiales. Los yogures son un recurso fácil como postre lácteo después de la cena, así que resérvalo mejor para la noche.

3. Ten siempre en mente que en tu comida debe existir al menos una ración de verduras, un plato que contenga carbohidratos (pasta, arroz, patatas …) y una pieza de carne, pescado o huevo.

4. No te llenes la barriga con pan, es suficiente con dos rebanadas (30-50g). Escoge agua para acompañar tus platos y deja el refresco o la cerveza también para ocasiones especiales.

5. Localiza los restaurantes y analiza sus menús. Escoge aquellos que ofrezcan platos saludables y una oferta variada a lo largo de la semana. Si comes casi siempre fuera, evita acudir día tras día a los grandes buffets u otros como los italianos, y escoge mejor un restaurante acogedor, con un ambiente tranquilo y que realice menús variados y de calidad.  Es muy importante disfrutar de la comida, comer despacio y aprovechar el momento para relajarse y coger fuerzas para continuar la jornada.

 

¿ Qué no te puede faltar en la cocina para realizar una cena rápida y saludable?

1. Alimentos “comodín”: los alimentos comodín podrían ser aquellos que se pueden tener guardados en una despensa a temperatura ambiente durante un largo periodo de tiempo. Además, se suelen caracterizar por combinar perfectamente con un gran número de platos.

Podríamos incluir en este grupo por ejemplo el puré de patatas instantáneo, que es ideal para acompañar una tortilla o un salteado de verduritas. Otra manera de poder tener las patatas almacenadas en casa es comprar las patatitas cocidas en tarros de vidrio. Este tipo de patatas se suelen encontrar en la sección de conservas y te pueden salvar la cena porque combinan con todo. Pásalas por la sartén junto con un poco de pimienta y unas especias y ya tendrás un primer plato.conservas

 Sopas y cremas instantáneas o de brick también son una opción rápida para un plato caliente cuando llegas a casa. Aunque es un poco más laborioso, también puedes hervir un poco de pasta o de arroz y mezclarlo con verduras, así que no te pueden faltar nunca en la despensa un paquete de pasta y  otro de arroz.

Las conservas de verduras aguantan muchos meses en los armarios y son una manera muy rápida de añadir la ración de verduras a la cena: pimientos, alcochofas, judías verdes, menestras y espárragos son los más comunes. Con ellos puedes acompañar tanto carnes como pescados y hasta tostadas de pan.

Otros posibles comodines podrían ser: olivas, tomate frito, latas de maíz, germinados de soja, latas de atún o sardinas y también algún tarro de fruta en almíbar o en su jugo.

 

2. “Comodines delicados”: también son alimentos que combinan mucho con todo, muy usuales pero que se estropean más rápido y se deben guardar en la  nevera. Si hacemos la compra 1 vez a la semana, podemos comprarlos y tenerlos en el frigorífico para consumirlos en una semana – algunos un poco más.

Por ejemplo, unos tomates, de cualquier tipo. Tanto los puedes poner en la ensalada como pasarlos por la plancha o hacer una tostada de pan con tomate. También va muy bien tener en la nevera bolsas de ensalada. Actualmente es una gama de productos que ha mejorado mucho y existe una gran variedad de ellas. Podéis encontrar desde la sencilla, que solo lleva lechuga, hasta algunas con zanahoria, col lombarda o varios tipos de hojas como la rúcula, las espinacas, los canónigos…

Unas anchoas, unos huevos o los palitos de surimi también son una buena opción. Tampoco olvides tener un poco de jamón dulce o pavo, pan de molde y alguna loncha de queso, con las que en última instancia podrías preparar  un sándwich para acompañar una ensalada.

Que no te falte algún yogur en la nevera, porque son fáciles y rápidos de tomar y fresquitos después de un día de trabajo pueden apetecer.

 

images3. “Comodines congelados”:  existen multitud de alimentos congelados que podrías preparar rápidamente cuando llegaras a casa. Los pistos de verduras y las verduritas en juliana son una muy buena opción para enriquecer tu cena con verduras.

También podrías tener algún trocito de pescado congelado y dejarlo descongelar en la nevera para que cuando llegues a casa se haya descongelado y solamente tengas que pasarlo por la plancha. Los medallones de merluza o los filetes de halibut quedan bastante jugosos cuando los haces a la plancha.

Otro tipo de congelados útiles podrían ser los platos preparados  , eso sí, escógelos con cabeza y no bases tu cena solo en este tipo de alimentos.

 

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