Sueños, arquetipos y desarrollo personal

OLYMPUS DIGITAL CAMERAExiste un tipo de símbolos que pertenecen a un ámbito mucho más amplio que aquellos que corresponden simplemente al imaginario simbólico de cada persona, con sus asociaciones personalizadas a través de su experiencia vital. Estamos hablando de los arquetipos.

Los arquetipos son símbolos que tienen una impronta energética única y que se encuentran en la memoria ancestral de cada persona. No se pueden reducir solo a una definición psicológica, ya que aparecen como una representación simbólica de un conocimiento que va más allá de nuestra vida consciente.

Un arquetipo lo define un símbolo que yace en la mente de una persona, que florece en sueños y que para ésta no tiene ninguna información explícita, pero sí una información energética que deja un gran impacto emocional, que la conmueve de una forma extraordinaria, como no sucede con otros sueños.

¿Cómo puede saber el soñador que un símbolo es un arquetipo? Se reconocen porque la persona no sabe definir ese símbolo, lo que siente es un valor energético, algo emocional, pero no información psicológica de algo que ya ha experimentado en su vida. Lo más probable es que la persona esté atravesando por un momento muy determinado de su vida en el que necesite llevar a cabo un trabajo personal en comunión con el conocimiento universal que compartimos todos los seres humanos.

Jung[1] es el creador del concepto de arquetipo, y decía que los arquetipos son recuerdos representados y heredados en la mente como símbolos universales. Son estados de conciencia con una energía psíquica que existen como potencial en nuestra Consciencia. Todos poseemos al menos un arquetipo, el cual permanece inactivo hasta que es liberado por una situación del entorno en la vida de la persona. Existen cientos de arquetipos diferentes, pero los más comunes que representan la travesía del héroe que todo ser humano necesita emprender e integrar a lo largo de la vida para llegar a conocerse a sí mismo y realizarse son 12, y se corresponden con las diferentes etapas psicológicas por las que atravesamos: el inocente, el huérfano, el guerrero, el mártir, el vagabundo, el destructor, el amante, el creador, el dirigente, el mago, el sabio y el loco.

En los estudios post-junguianos destaca la obra de Carol S. Pearson[2], que profundiza en el significado de los arquetipos en nuestra vida cotidiana. Algunos de ellos son:

  1. El Inocente: Representa el estado previo a la caída del paraíso, el edén (tal y como se representa en diferentes culturas). En general, se refiere al estado ideal de las cosas para cualquier persona, lo que debería ser, e incluye el deseo de ser cuidado y protegido por parte de las personas o instituciones de su entorno. Como etapa psicológica, puede representar tanto la infancia como el primer amor, e incluso las primeras experiencias místicas de conexión con el cosmos. La caída se produce cuando descubrimos que el mundo no es lo que nos habían enseñado, y desvanece nuestras ilusiones en cuanto a creencias políticas o religiosas, o incluso en el área personal.
  2. El Huérfano: El inocente pasa a ser huérfano tras la caída, y suele relacionarse con la juventud. Al no poder solventar nuestras necesidades a través de nuestro entorno, nos sentimos en un medio hostil que nos da miedo y al que hemos de sobrevivir. Esto conlleva sentimientos de ira y dolor. Debemos abandonar la inocencia y la negación para aprender que el sufrimiento, las carencias y la muerte son parte inevitable de la vida. A lo largo de esta etapa las personas tienen la meta de aprender a confiar en sus propias fuerzas.
  1. El Guerrero: Se trata de un arquetipo ya integrado en la vida adulta. Suele ir unido al concepto de héroe en la actualidad. Nos ayuda a realizarnos a través de nuestro poder personal y a afirmar nuestra identidad en el mundo. Debemos adquirir la capacidad de luchar por nuestra verdad para desarrollarnos como personas. Si adquirimos el coraje de pelear por nosotros mismos, podemos cambiar nuestra realidad.


[1] Carl Gustav Jung (Suiza 1875- 1961) Psiquiatra, psicólogo y ensayista, fundador de la Psicología analítica.

[2] Carol S. Pearson, Directora de la James MacGregor Burns Academy of Leadership y profesora de Estudios sobre el liderazgo en la Universidad de Maryland.

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