Pequeños consejos que te ayudarán a mantener la figura durante las vacaciones


Son muchas las personas que inician una dieta antes del verano, para perder algunos quilos y lucir con más seguridad el bikini. Sin embargo, no todo el mundo es capaz de mantener el peso durante las fechas en las que abundan las comidas en la playa y los periodos de vacaciones. En este artículo os propongo algunos trucos para no perder la línea durante estos días.

¿A quién no le apetece un helado?

Los helados son un alimento muy refrescante y  apetecible en los momentos en los que hace mucho calor. A grandes rasgos y sin entrar en clasificaciones más extensas, se pueden distinguir dos tipos de helado: los helados cremosos y los comúnmente llamados de “hielo o polos”.

Los primeros se elaboran a base de nata, azúcar y leche. La nata de estos helados y también la leche, hacen que su contenido en grasa sea ligeramente elevado, en particular si se consume en porciones grandes.  Una bolita de helado aporta unas 100 kcal, en cambio una bola grande aporta el doble. Las grasas saturadas de la bola pequeña ascienden a los 2,8 g y para una bola grande a los 5,6 g.

Un polo helado de medida mediana aporta solo 100 kcal y 1 g de grasas saturadas. Sin embargo, tampoco debemos liberizar el consumo de los helados de hielo porque, igual que los cremosos, tiene una cantidad de azúcares elevada.

Las recomendaciones dietéticas van encaminadas a no excederse con el consumo de estos alimentos, sobre todo si se está siguiendo una dieta con un contenido reducido en calorías. De todas formas, si nos apetece un helado mejor decantarnos hacia uno de hielo que hacia uno cremoso.

¿Y si tenemos sed?

La mejor bebida y la que más quita la sed es por excelencia  el agua. En los días de playa, de piscina, cuando se realizan excursiones, caminatas o simplemente los días de calor excesivo es de gran importancia mantener una buena hidratación. Lo mejor es llevar siempre encima una botella de agua y es recomendable ir bebiendo a lo largo de las horas. De esta manera se evita que aparezca la sensación de sed, puesto que la aparición de esta sensación  es indicación de que ya nos estamos deshidratando.

Se recomienda no abusar de las bebidas refrescantes azucaradas y de las bebidas alcohólicas. Se debe tener en cuenta que el agua es acalórica y en cambio el resto de las bebidas enumeradas aportan azúcares o alcohol y por ende calorías.

Otra manera de hidratarse es consumiendo fruta.  El 80% de la composición de las frutas es agua y por lo tanto si consumimos una pieza de fruta de 250 g estaremos ingiriendo 200 g de agua.

¿Cómo ganarle el pulso al buffet libre?

El consumo libre y la gran oferta de los buffets incitan a ingerir excesiva cantidad de comida. Si se está unos días comiendo del mismo buffet es aconsejable no olvidarse nunca de la idea de que una comida debe estar compuesta por un primer plato, un segundo y un postre.

Tampoco debemos olvidarnos de que las comidas y las cenas deben ser variadas y aportar en las cantidades necesarias todos los nutrientes: hidratos de carbono, proteínas, grasas, minerales y vitaminas. Si tenemos esta estructura clara, entenderemos que no podemos comernos un plato de pasta y uno de arroz para luego comernos una fruta, o que no podemos hartarnos a carne y a fritos y luego comernos un helado. Sería más adecuado comer un  primero a base de arroz, un segundo por ejemplo a base de carne y añadirle un acompañamiento de verduras o ensalada y por último un postre.

Es de gran ayuda fijarse el primer día en cómo se estructura el buffett. Si el primer día nos damos cuenta de que para desayunar nos ofrecen bollería, tostadas, cereales, fritos y galletas y queremos probarlo todo, podremos racionalizarnos a lo largo de la estancia y evitaremos hacer popurrís calóricos desde el primer día hasta el último. Si queremos mantener la dieta que llevábamos desde antes de irnos de vacaciones deberemos enfocar el desayuno más hacia los cereales y las tostadas que hacia los fritos y la bollería.

¿Y para picar a media mañana?

Realizar un pequeño tentempié entre el desayuno y la comida ayuda a no llegar con excesiva hambre a la comida. La playa y las excursiones no tienen porque privarnos de ello.

Aunque puedan apetecer, se debe evitar recurrir a los snacks, las patatas chips y las galletas. Una mejor opción es recurrir a la fruta o a los mini-bocadillos (aprox 50 g de pan). Un tupper con cuadraditos de frutas como por ejemplo melón, melocotón y sandia resulta muy apetecible en los momentos de extremo calor. También es un buen momento para incluir en la alimentación un puñado de frutos secos que, aunque para algunos puedan estar considerados como un snack, aportan una gran variedad de nutrientes.

Y para terminar, os adjunto una idea de menú para un soleado día de playa.

– Desayuno en casa:  Taza de leche semidesnatada y 2 tostadas con margarina y mermelada.

– Desayuno en la playa:    Macedonia de melón, melocotón y sandia con un puñado de almendras.

– Comida en la playa: Ensalada de arroz (Que incluya:  taquitos de queso, atún, lechuga, tomate y aceitunas.

– Merienda el la playa: Pulguita de jamón curado.

– Cena en casa: Vichisoise, pechuga de pollo al horno con champiñones al ajillo, una ración de pan y 2-3 peritas de San Juan.

* Procurar que la bebida más abundante del día sea el agua.

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Fuente: Tablas de composición de alimentos por medidas caseras de consumo habitual en España, CESNID.

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