Nuevo curso con el tupper en la mochila

 

En algunas comunidades españolas se va a empezar un nuevo curso con un gran cambio en los comedores escolares. Los niños en lugar de comer los platos que hasta ahora se ofrecían en los comedores deberán traerse la comida hecha de casa. Se debe ser consciente de que los menús ofrecidos en los colegios son de elevada calidad nutricional y  que es necesario que en casa se ponga el máximo empeño en la elaboración de los tuppers, para de esta manera continuar ofreciendo a los niños este equilibrio alimenticio que es necesario para garantizar un buen crecimiento y desarrollo.

 

Esta medida está siendo cuestionada por muchos profesionales sanitarios puesto que los comedores escolares ofrecen un menú diario adecuado para los niños. Éste en muchas ocasiones sirve para compensar los desajustes alimenticios que se producen en algunas casas. Fuente de estos desajustes aparecen patologías como la obesidad y por eso no es de estrañar esta preocupación que muestran algunos especialistas. El porcentaje de niños que padece obesidad ha aumentado en los últimos años, y según un estudio realizado por la Universidad Politécnica de Madrid en el año 2011, España ya supera en este porcentaje a los Estados Unidos.

Se debe contribuir a que las comidas de tupper sean adecuadas y cumplan los mismos criterios que los de un menú adecuado. Desde las diferentes administraciones ya se ha empezado a trabajar en la elaboración de documentos de consulta y guías que ayuden a los padres y cuidadores a aplicarse en esta nueva tarea. A continuación se detallarán algunos puntos que se deben tener en cuenta a la hora de elaborar las comidas:

 

Estructurar la comida

Es necesario mantener una estructura en la comida que incluya diferentes grupos de alimentos.

Se debe empezar por un primer plato que debería ser a  base de hidratos de carbono complejos, legumbres y/o verduras. El segundo plato debería  incluir un alimento rico en proteínas como por ejemplo: pescado, carne, huevo o legumbres. Este último plato es aconsejable que vaya acompañado de una guarnición que puede ser a base de verduras y/o farináceos. Para terminar no puede faltar un postre, a escoger entre  una fruta o lácteo. Finalmente un poco de pan para acompañar y también agua. Por último recordar que es recomendable cocinar y aliñar con aceite de oliva.

También se puede conseguir una comida equilibrada haciendo plato único y combinando en éste alimentos ricos en hidratos de carbono complejos, alimentos ricos en proteínas y verduras. Por ejemplo: una ensalada de arroz que lleve también atún y a la que luego se le incluyan trocitos de verduras.

 

Planificar el menú al iniciar la semana

Es interesante planificar la semana antes de que empiece para de esta manera poder garantizar la variedad en las comidas. Así por ejemplo el que prepara las comidas deberá saber qué día hará un plato de pasta o qué día lo hará uno de legumbres. No sería correcto por ejemplo que tres días a la semana se comiera pasta y los dos días restantes se comiera arroz. No se deben olvidar las legumbres ni tampoco las patatas y las verduras cocidas. A continuación os adjunto un ejemplo de lo que podría ser una planificación de un primer plato:

Os recomiendo que si tenéis en casa algún menú antiguo y que sepáis que está revisado por algún profesional,  observéis como se estructuran las comidas. De esta manera apreciareis fácilmente como se reparten los alimentos a lo largo del día y de la semana.

 

No abusar de los postres làcteos ni de los fritos

Es recomendable consumir al menos 3 piezas de fruta al día y un buen momento para consumir una de ellas es durante la comida. Por este motivo si se substituye con demasiada frecuencia la fruta por el lácteo es probable que no se lleguen a consumir las tres raciones. En los comedores escolares ya se procuraba que el postre lácteo solo se diera un día a la semana y desde casa también se debe procurar que el niño no se acostumbre al lácteo diario después de la comida. Por lo que respeta a los fritos se debe evitar que estos pasen a ser la base de los segundos platos.

 

Reajustar el menú en casa para introducir las raciones de pescado.

El pescado al calentarse puede desprender olores que no son demasiado agradables para un comedor escolar. Por este motivo se ha recomendado no incluirlo demasiado en los menus de tupper y es en casa donde se debe incrementar su consumo, para compensar las raciones que no se dan a la hora de la comida. Estas raciones se deben incluir en las cenas y los fines de semana.

 

No limitarse solo a las comidas preferidas del niño

Es un error limitarse a la monotonía en el tupper. Aunque al niño no le hagan mucha gracia las legumbres, éstas se deben incluir en las comidas. ¿Verdad que en el comedor escolar se comían las legumbres aunque no les gustaran demasiado? Las monitoras de comedor continúaran trabajando para que los niños se coman lo que se  pone en la mesa y por conseguir que  adquieran unos hábitos buenos alimenticios.

 

Evitar que la comida quede seca

El lomo o el pollo a la plancha no son una muy buena opción para el tupper y el microondas. Igual que en casa cuando se enfría se queda duro en el comedor, aun después de calentarlo, puede quedar seco. Es recomendable añadir alguna salsita o algún aliño para que este tipo de carnes sea más agradable. Siempre teniendo en cuenta que se deben evitar las salsas hechas a base de crema, leche o huevo.

 

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Fuentes consultadas:

L’alimentació saludable en l’edat escolar. Agencia de Salut Pública de Catalunya. 

Estudio de prevalencia de la obesidad infantil “ALADINO”

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