Lesiones deportivas, fisioterapia e hidratación

Al producirse una lesión se generan cambios estructurales en el músculo, en el tejido conjuntivo o en ambos; también resultarán dañados los vasos sanguíneos y los nervios situados en la zona de la lesión. Este hecho es conocido como “daño traumático primario” porque ha sido causado directamente por el agente traumático. Las células dañadas o muertas serán evacuadas de la zona por via linfática y los nervios irritados mandan la información del dolor. De forma refleja el cuerpo humano tratará de proteger la zona dañada provocando un espasmo de la musculatura adyacente a la lesión. De manera secundaria se produce una inflamación o formación de edema.

El tratamiento rehabilitador consiste en reposo y fisioterapia, que dependiendo de la lesión que se produzca, pueden utilizarse unas técnicas u otras. Por ejemplo en el caso de un esguince de tobillo, podemos realizar Cyriax (masaje transverso profundo) para eliminar adherencias seguidamente de hielo para disminuir la inflamación. Podríamos colocar un vendaje elástico neuromuscular para ayudar a la recuperación del ligamento y tejidos de alrededor. Terminaríamos con unos ejercicios de propiocepción, que sirven para que el tobillo en este caso coja “memoria” y no vuelva a ocurrir el mecanismo de lesión debido a su fortalecimiento.

Sobre todo es importante la prevención mediante descargas musculares programadas por el fisioterapeuta (masajes) y una buena alimentación e hidratación:

La hidratación es necesaria para combatir los efectos adversos que la pérdida de líquidos provoca sobre la termorregulación (capacidad del cuerpo para regular su temperatura), el rendimiento y la salud del deportista. El aumento de la temperatura corporal y la disminución del flujo sanguíneo originan alteraciones en los tejidos del aparato locomotor incrementando el riesgo de lesión.

Para evitar la deshidratación se aconseja iniciar la actividad física con unos niveles de hidratación adecuados, no realizar actividades deportivas en las horas de mayor calor y usar ropas apropiadas y de material absorbente, permitiendo que la mayor cantidad de piel esté expuesta al ambiente para facilitar la evaporación del sudor. Es necesario mantener un buen estado de hidratación antes, durante y después de la realización de cualquier tipo de actividad física.

¡A CUIDARSE!

Un saludo, el equipo de Fisiozentro.

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