NiñosLos niños son mágicos, su naturaleza los provee de una maravillosa capacidad para captar información e integrarla a su repertorio conductual; todo niño es digno de admiración y respeto por tales capacidades y ello nos debe llevar a la sana conclusión de que El niño es el resultado de lo que sus padres hagan de él!

En las Escuelas de Padres,consulta privada u orientaciones individuales me limito a hacerles la siguientes preguntas y (como todo en la vida) estas contienen la clave y el punto neurálgico del problema que en ocasiones trae a los padres de cabeza, les quita el sueño y altera la dinámica familiar de tal forma que a veces a los profesionales encargados de reorientar dicho proceso solo nos queda afirmar: eso, lo aprendió de Ustedes!

Siempre he afirmado en mis encuentros que educar un niño no es una tarea sencilla, por el contrario! Es un proyecto de vida que no posee directrices claras, pues cuando vamos a la Universidad nos preparamos para ser ingenieros, abogados, médicos, psicólogos y a nivel internacional todas las universidades imparten dichas carreras pero no existe una formación para SER PADRES, eso nos toca a modo propio y a través del ensayo y error, pues los métodos y formas que resultan con un niño no funcionan con otro y eso obedece a que cada ser humano es un ser único e irrepetible en el universo y por ende sus necesidades y motivaciones son totalmente distintas y personales.

La pregunta que nos ocupa hoy es: ¿Cómo puedo fomentar hábitos en mi hijo? La respuesta es sencilla, aunque la forma de llevarla a la praxis no lo sea tanto, pues requiere ante todo de dos ingredientes básicos para que un comportamiento pase a ser conducta instaurada y por ende aprendida y aprehendida por el niño. Esos dos talantes son Paciencia y Constancia.

Es de suma importancia que la paciencia sea la compañera que guie todo el proceso y la constancia el carro donde lo instale para que el recorrido sea divertido hasta llegar a la meta que en este caso se trata de Lograr una conducta determinada, es decir: Crear un hábito en mi hijo.

Es necesario ser paciente al impartir las instrucciones,al supervisar el proceso y evaluar los resultados y todo en interacción y chequeo verbal con el niño, allí es importante la paciencia y si realmente deseo que se instaure es indispensable la constancia, dicha conducta debe ser estimulada y propiciada constantemente o no llegará a convertirse en hábito.

Toda conducta que sea consecuente y se retroalimente durante por lo menos 21 días continuos, no hay duda que va camino de convertirse en un hábito, pero ojo, debe ser reforzada positivamente cada vez que se lleve a cabo e igualmente debe estimularse y propiciarse durante esos 21 días y mas, pues de nada servirá hacerlo tres dias seguidos y saltar una semana, pues ello sería equivalente a perder el ritmo de un carro hasta que se detiene.

Es ilustrativo y sencillo con dos ejemplos muy típicos que los Padres reportan como “difíciles” de lograr en los pequeños como lavarse las manos antes de comer y cepillar sus dientes antes de ir a la cama, al preguntarles ¿Usted al principio lo hizo a diario con él? ¿por cuánto tiempo? ¿fue agradable la forma de estimularlo? ¿reforzó positivamente al niño cuando lo hizo?. Las respuestas a estas interrogantes nos dan la clave de qué tan erróneamente se “trató” de hacer de una conducta sencilla un hábito que para muchos padres es un tedio y para el niño se traduce en tortura.

Debemos tener claro que para el niño TODO debe ser en armonía y si es posible con juegos, canciones (al menos los primeros dias) para que no sienta que es una pesada obligación, debemos motivarlos, acompañarlos, ir corrigiendo equívocos como por ejemplo que utilice suficiente jabón al lavar sus manitos o que el cepillado sea con un correcto movimiento y así estamos fomentando el hábito y en forma correcta.

Si yo acompaño a mi hijo a cepillar sus dientes antes de dormir solo tres días muy probablemente no llegue a instaurar el hábito, ya paulatinamente cuando sienta que para el niño es una forma de compartir con papá o mamá una actividad, él llegará a concientizar que es sano y también agradable para él y lo hará parte de su vida pero, si lo dejo solo es mucho más complicado y se convierte en cuasi tortura la hora en que escucha: a cepillarte los dientes o lava tus manos para comer.

Al principio exige tiempo y energía de los padres pues se debe supervisar y estimular al niño a diario pero luego ese carro andará solo sin que yo como papá o mamá deba estar para empujarlo y si el hábito se instaura llegará el momento que el niño lo haga voluntariamente y no solo eso, lo hará a gusto y en felicidad como obligatoriamente debería ser…todo lo que un niño haga durante esta maravillosa etapa.

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