Cataluña, destino ideal para el bienestar

Catalunya cuenta con una amplia oferta de ‘wellness’, que incluye diferentes aspectos físicos, deportivos, nutricionales y de belleza.

Hace más de 2.000 años, el imperio romano se estableció en la Península Ibérica. Entonces, la civilización romana supo incorporar los diferentes placeres facilitados por las bondades del clima y la fertilidad de la tierra. Los romanos nos dejaron algunos baños públicos, imprescindibles en su sociedad. Y es que Catalunya es rica en aguas termales. Gracias a su diversidad geográfica, con varias cordilleras en el litoral y en el interior y con los Pirineos al norte, la riqueza en aguas es una de las características del país, que cuenta con numerosos centros termales con aguas ricas en varios minerales que captan al brotar y pasar por las diferentes capas geológicas.

Todavía hoy en día existen importantes muestras de baños romanos en poblaciones de gran tradición termal, como Caldes de Montbui o Caldes de Malavella. Pero además en Catalunya hay 16 balnearios y/o termas, equipados con toda la infraestructura moderna de servicios médicos, de alojamiento, tratamientos. Y es que fruto de la larga historia y tradición del cuidado del cuerpo que la cultura mediterránea ha propiciado desde la época de los clásicos —mens sana in corpore sano—, Catalunya se ha convertido en un gran destino para los amantes del bienestar, entendido como un estado heterogéneo de bienestar global de la persona que incluye diferentes aspectos físicos, deportivos, nutricionales y de belleza.

En los últimos años, el término se ha extendido de forma espectacular por la gran necesidad de mejorar aspectos de la vida estresada que suele vivirse en el entorno urbano occidental y han surgido numerosas tendencias y opciones (balnearios y centros termales, talasoterapia, curhotel o centro de hidroterapia, centros de spa, centros termolúdicos, etc.), todas ellas presentes en Catalunya, con una oferta diversificada por el territorio, de una gran calidad y perfectamente combinable con otras opciones de turismo: cultural, deportivo, de sol y playa, de golf, de grandes ciudades, de congresos y convenciones, etcétera.

CLIMA MEDITARRÁNEO.  Gracias al clima mediterráneo, moderado durante todo el año, y a la cocina mediterránea, muy valorada por sus calidades alimenticias, disfrutamos de la llamada dieta mediterránea, caracterizada por el abundante consumo de cereales, legumbres, verduras, hortalizas, aceite de oliva, fruta, derivados lácteos y pescado, elementos que se producen y consumen en Catalunya. Se trata de una dieta valorada y recomendada por nutrólogos y dietistas.

Así pues, la combinación de la extensa oferta del destino Catalunya con las opciones que buscan los amantes de este tipo de turismo, ya sea para tratamientos de belleza, dietéticos, médicos, cura del cuerpo o simplemente como oferta complementaria de otros tipos de turismo, ha convertido a Catalunya en un destino privilegiado dentro de la oferta europea.

Las abundantes horas de sol, la alegría de vivir, la vida en la calle, la cocina y los mercados, la simpatía de la gente y unos servicios de primer orden contribuyen a hacer de Catalunya un gran destino para los amantes del bienestar.

 

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