Buscando escuela para mi hijo

Al aproximarse el fin del año Escolar y el cambio de una etapa de estudios a otra, una mudanza, enfermedad o simplemente el acoplamiento de la familia a nuevas rutinas de vida, nos vemos en ocasiones en la necesidad de buscar una nueva Institución educativa para los pequeños.

Es sumamente importante en primera instancia, tomar en cuenta las necesidades educativas, contexto, entorno social y sobre todo, la personalidad del niño.

Con frecuencia se suele señalar en las reuniones con los Padres que cada ser humano es único e irrepetible en la faz de la tierra y precisamente eso es lo que debemos tomar en cuenta a la hora de cualquier elección, no solo de tipo educativo, recreativo y social.

Cuando el niño en edad temprana finaliza su etapa educativa, viene para los padres el gran dilema de buscar una nueva Escuela, lamentablemente (para el niño) los Padres apuntan a su propia comodidad, tomando en cuenta sus horarios de trabajo, cercanía, costos, en fin, la comodidad para ellos y es aquí donde necesariamente hago dos preguntas:

¿Quién va a acudir a la Escuela y permanecer parte del día ahí? Me pidió mi hijo: “por favor”, mamá, papá, tráiganme al mundo.

Es necesario un ejercicio reflexivo importante y llegar a conclusiones que solo favorezcan al niño, quien al fin y al cabo es el que pasa por un proceso de adaptación, adquisición de nuevas conductas y sobre todo se inicia en un mundo totalmente nuevo y hasta cierto punto desconcertante para él.

Cuando se desea escoger La Escuela para el niño que finaliza su Educación Preescolar, es importante reunirnos con el personal de Psicopedagogía donde el niño ha finalizado dicha etapa y escuchar sus recomendaciones, cada Escuela tiene un patrón genérico de funcionamiento y cuyo punto de apoyo va guiado a ciertas bases y es por ello que hoy día existen Colegios Religiosos, Militares (cada vez menos) Abiertos o los que aplican Métodos específicos como las Escuelas Abiertas y las llamadas Montessori en Honor al método que aplican.

Es sumamente importante ante todo analizar conjuntamente con la Psicopedagoga las características personales del niño, por ejemplo, muy mal haríamos en matricular un niño extremadamente tímido en una Escuela con inclinación militarista, pues va en contra de potenciar en él comportamientos que le ayuden a trabajar su timidez.

Otro detalle importante, aunque no el definitivo es hacer al niño partícipe de la búsqueda, hacer un recorrido por las Escuelas escogidas y que su opinión tenga valor en la decisión. Tal vez una Escuela un poco más distante pero con ambiente adecuado para el niño y que potencie sus capacidades logrando minimizar aspectos menos desarrollados en él sea la mejor elección, ya que la distancia pasa a ser para él algo que se verá compensado en lo bien que va a sentirse.

Es importante también el tema de los horarios, pues personalmente la experiencia me dice que no todos los niños son candidatos aptos para la Jornada Escolar más larga, es decir de 8 a 4 de a tarde, donde el niño prácticamente pasa el día en la Escuela. Es claro que un  niño inquieto, lleno de energía y con inquietudes intelectuales, el estar en un mismo lugar todo el día no le vendrá del todo bien, pues para él ese cambio de ambiente al hogar con actividades extra curriculares de tipo cultural o deportivo.

En fin características personales, horario, capacidad de niños por aula, tamaño e inclinación metodológica son aspectos fundamentales a la hora de la elección y un aspecto importante a tomar encuentra es cuál le agradó más en cuanto a ambiente y espacio físico al niño, pues por lo general a veces ellos suelen equivocarse poco en cuanto a lo que “les gusta” y dado que son ellos los que permanecerán tantas horas en su recinto, es justo tomar en cuenta su opinión a la hora de decidir, ya que lo que se persigue es su bienestar y todo lo mejor para él pero siempre, en felicidad!

Artículo escrito por Liz Clarke, educadora y psicopedagoga.  

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