1 de Diciembre, Dia Internacional del SIDA: Pero conocemos bien la enfermedad?

Principal causa de mortalidad en el mundo, cada año mueren 2 millones por su culpa, y ya se ha llevado por delante a 27 millones de personas a lo largo de sus 30 años de vida. En el año 1981 el Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU detectó varios casos de neumonía y cáncer de piel en los mismos pacientes, y además coincidían como varones homosexuales y poseían otra serie de enfermedades crónicas, eso hizo sospechar y realizar más análisis a los expertos que descubrieron que a todos ellos les faltaba un número importante de células de un tipo en concreto. Poco después muchos de ellos murieron. Ese es el inicio de la enfermedad causada por la infección del VIH.

Cuando esto ocurre, la persona a la que le sucede, se le denomina seropositiva. El siguiente paso de la enfermedad, es cuando la tasa de linfocitos TC04 desciende de las 200 células por mililitro de sangre, al pasar eso, la persona no es capaz de ofrecer respuesta a las infecciones que vienen detrás.

El VIH puede ser transmitido por de los siguientes fluidos:

  • Por relación sexual (vaginal, oral u anal) con una persona infectada por el VIH.
  • Al compartir agujas, material de inyección o de consumo de drogas.
  • Por la llamada transmisión vertical (de madre a hijo).
  • Ser receptor de una transfusión de sangre.

La sangre contiene la concentración más alta de virus, seguido de semen y de fluidos vaginales.

También podría transmitirse por fluido pre-eyaculatorio (pre-semen) aunque no hay evidencia que el fluido pre-eyaculatorio transmita el VIH. En comparación con el semen, este fluido no proviene de los testículos, sino de las glándulas seminales. Sin embargo, el fluido pre-eyaculatorio puede contener pequeñas cantidades de semen y glóbulos blancos, que pueden transmitir el VIH.

Para prevenir su transmisión por vía sexual es necesario utilizar el preservativo en las relaciones sexuales. En caso de recibir una trasfusión sanguínea debe asegurarse de haberse sometido a pruebas de detección del virus. La OMS recomienda además, no compartir ningún tipo de material en el uso de drogas inyectables y asegurarse de la utilización de material estéril en la inserción de piercings y tatuajes.

El VIH no puede transmitirse mediante:

  •      Aire o agua.
  •   A través de animales o insectos (como los mosquitos).
  •      Compartir los cubiertos, servilletas, los aseos o cualquier otro instrumento que no implique contacto sanguíneo  o de fluidos sexuales.
  •      Heces, fluido nasal, saliva, sudor, lágrimas, orina o vómitos, a no ser que estén contagiados de sangre.
  •      Tocar, besar, acariciar o abrazar a una persona infectada.

 

En cuanto a los síntomas de la enfermedad en pacientes infectados por el virus, la gran mayoría de ellos muestra síntomas muy parecidos a una simple gripe con cansancio, fiebre, etc. Aunque se supera en pocos días. Otros síntomas son sudoraciones frías por la noche, diarreas o aumento del tamaño de las glándulas linfáticas. Cabe decir también que muchos de los infectados no contienen síntomas hasta años después de haberlo sido.

Para el diagnóstico de la enfermedad se dispone de métodos directos como; la técnica del aislamiento del virus a través de los linfocitos, la búsqueda del antígeno vírico que se realiza directamente en el suero o el PCR (Polymerase Chain Reaction) mediante la amplificación de una parte del material genético del VIH que permite detectar la presencia del virus en la sangre. Y también de indirectos como la detección de los anticuerpos producidos por el organismo como reacción a la presencia del virus y no el propio virus ni sus componentes o el método ELISA, técnica que necesita algunas horas. Pero hoy en día existen pruebas más rápidas que pueden dar resultados en pocos minutos. Además, las pruebas disponibles son cada vez más sensibles y específicas. Permiten detectar de forma más precoz la seroconversión, que sigue a la infección del virus.

A pesar del desarrollo de la investigación en los últimos años, no parece  cercana la posibilidad de disponer de una vacuna eficaz para la enfermedad.

Por lo tanto la única forma actual, es el uso de fármacos, alrededor de 15 diferentes se están utilizando en el tratamiento de la infección. Dicho tratamiento consiste en la combinación de varios fármacos antirretrovirales que evitan el deterioro inmunológico. La terapia supone la administración de al menos tres fármacos (triple terapia) con un elevado número de tomas y de comprimidos por día, que producen efectos adversos, interaccionan con otros fármacos y que deben de tomarse en presencia o ausencia de alimentos. Con ello se consigue una reducción del progreso de la enfermedad y de la aparición de infecciones oportunistas, con lo que se ha logrado una extraordinaria reducción de la mortalidad y de ingresos hospitalarios. El problema para los infectados es el gran coste  motivado por las investigaciones que han desarrollado las grandes industrias farmacéuticas.

Pero existe una tragedia mayor, en los países pobres, especialmente de África, que no tienen medios económicos para sufragar sus gastos. En ese sentido, la Convención sobre el SIDA que tuvo lugar en Sudáfrica, el año 2001, de los países afectados de África, auspiciada por la ONU, denunció la imposibilidad de obtener dichos fármacos, pues el coste de la medicación está valorado en una media de 6610 – 9000 euros, por persona y año. En consecuencia, se reclamó el abaratamiento de dichos fármacos, así como la posibilidad de fabricación de medicamentos genéricos de dichos principios activos.  Pero todo eso son palabras escritas en un papel, que realmente nunca se llegan, ni siquiera, a valorar realmente.

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